[la percha] por M. Eugenia Arpesella

 
 

Las valijas sobre el diván...

 
     
 

El grupo La Percha presenta Debana, obra ganadora del Concurso Subsidios Artes Escénicas 2008, organizado por la Secretaria de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. La obra se muestra en un ciclo de funciones que se llevarán a cabo en el Centro Cultural de Abajo. En debana se relatan distintas historias, que evocan “Los abandonos, los desarraigos, el amor y el desamor, las partidas y los retornos, los eternos retornos; expresados sobre una única plataforma metafórica y múltiple; la del viaje.” Mario Armas, Juan Pablo Biselli, Malena Salzman, Mauricio Marc, Sofía Maggi y Lorena Arroyo son los actores que trajinan esta intensa travesía. Caleidoscopio estuvo con el director de la obra, Martín Gigena para que nos cuente un poco más acerca de esta pieza teatral y de la propuesta artística experimental de la compañía. 

 

¿Por qué la obra se llama Debana?

Debana es un concepto de la lucha samurai, que significa anticiparse al movimiento del oponente. Empezamos a investigar ese movimiento propuesto por uno de los actores hace cuatro años atrás.                               

 

¿Cómo se articula el significado de la lucha con el argumento de la obra?

Lo dejé como concepto de trabajo físico. Porque lo conceptual de Debana está muy ligado a la filosofía oriental. Llegó un momento en el que estábamos parados, porque esta lucha  requiere que vos pienses mucho el movimiento, para evaluar la reacción del adversario y poder matarlo. Y a partir de ahí, surgen otros cuestionamientos de orden abstracto. Y ahí es donde lo escénico corporal empezó a tornarse a la nada. Al no movimiento. Y como también tenía que tener un relato, terminó por transformarse de un concepto teatral a una multiplicidad de historias.                                           

 

 

 
     

¿Cuál es el trabajo conceptual concreto?                                                              

Se trabaja otro concepto que es el postulado de signos desordenados. La coherencia se la va a dar el espectador. Quien hace la lectura de la obra tendrá que terminar de cerrar el significado.                                                                                                     

 

Son significantes sueltos…                                                                                      

Si, sueltos pero puestos de una determinada manera. Pero las lecturas son múltiples y no existe una linealidad. Cada escena es una historia diferente, aunque los espectadores en general ven una sola historia. Yo para cada función modifico el lugar de algunas escenas. Tengo un montón y todos las tienen estudiadas. El tiempo preexiste a cada una, pero de escena a escena  varían los elementos puestos como signos en el espacio, porque sino se pierde la intensidad de los espontáneo.  

                                                                                                            

¿Abordan algún género teatral específico?                                                             

Son distintas concepciones de trabajo actoral y esto está ligado a la investigación y a lo experimental o cercano a la danza y al movimiento. Hay un cruce de lenguajes.  No es “tal cosa” claramente. Está justo en un lugar donde no están los géneros claros.                                                                                                  

 

¿La impronta que deja Debana, pasa por lo físico, lo emocional o intelectual? 

En lo físico. Lo digo por lo que me devuelven los espectadores. Porque depende de lo que ellos construyan a partir de la puesta. Muchos me han dicho cosas llorando y otros se fueron sin entender nada.  No tiene una reacepción homogénea, depende de cada uno, y tampoco es la idea...por eso sale por un lado un espectador triste y por el otro uno contento.